Pablo Maurette, El sentido olvidado. Buenos Aires: Mardulce, 2015, 270 páginas.

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Carina Perticone

Resumen

Es un hecho de sobra conocido que el oculocentrismo, la preponderancia dada a los sentidos telestésicos y la jerarquía de los sentidos son tópicos que atraviesan de modo ubicuo la cultura occidental. Con los seis ensayos que constituyen El sentido olvidado, Pablo Maurette (doctor en Literatura Comparada, profesor en la Universidad de Chicago) viene a poner en cuestión,no el peso de tales motivos discursivos en nuestra cultura, sino la creencia en que esto sea lo único que pueda decirse respecto del lugar dado a los diferentes sentidos y a sus perceptos asociados en las tradiciones literarias y filosóficas de las que el Occidente actual es heredero. Esto es planteado desde el inicio: en el prefacio (tras el muy erudito prólogo de José Emilio Burucúa, que ofrece un recorrido iconográfico por imágenes que refieren a lo táctil), el autor explica que el título elegido para su obra es engañoso porque, a pesar del vilipendio manifiesto del que ha sido objeto el tacto a lo largo de nuestra historia, nunca fue olvidado, y da como primeros ejemplos de ello el que el mismísimo Platón y el cristianismo (campeones ambos del rechazo por lo carnal) no encuentran otra manera de poner en palabras el encuentro con lo divino que la de recurrir a imágenes táctiles, metáforas que denotan contacto y corporalidad, y otras tantas muestras de la imposibilidad de olvidar al tacto.

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